viernes, 15 de julio de 2011

MI ARTE

La pintura ha de ser un medio de expresión, en la que la creatividad y la poesía deben tener un lugar fundamental; la técnica, la forma, la expresión y el concepto son las herramientas para comunicar el arte. Este arte viene expresado por el pensamiento que es poesía hecha forma; ésta forma ha de ser lírica.

Baso mi trabajo en una mirada cosmológica del universo y de la creación del mundo, en el que la forma se vuelve creativa como el demiurgo que trabaja sobre la arcilla, en un simbolismo embriológico, en el que el cosmos toma forma de la materia primera, embrionaria, por ser informe, caótica, también como gesto ejemplar de fuerza, de sobreabundancia y de creatividad. La forma viene conformada por el espíritu. Es al mismo tiempo una visión del ser humano en busca del arquetipo (primer tipo). Este arquetipo viene representado por el “signo” que se convierte esencialmente en símbolo. Las formas o designaciones esenciales de las cosas están contenidas en el espíritu como arquetipo. El rojo simboliza a Adan Kadmón, el hombre primigenio y las diferentes edades de la humanidad que se han perdido en el límite de los tiempos, la edad de oro, de hierro, bronce, cobre. El color contribuye al mensaje simbólico de la obra.

Compositivamente utilizo una estructura central referida al círculo y a la espiral, potenciando el centro en una contracción y expansión en la que el signo tiene una relación de espacio-tiempo. La naturaleza de éstos signos es una fuerza unitaria cuya verdadera esencia se reconoce al observar su ritmo universal.

“Para el pensamiento simbólico, el mundo no sólo está “vivo”, sino también abierto; un objeto no es nunca tal objeto y nada más (como sucede con el conocimiento moderno), sino que es también signo o receptáculo de algo más, de una realidad que trasciende al plano del ser de aquel objeto, es aquí cuando introducimos la idea del mundo visto metafórica y poéticamente como imagen del corazón; el corazón de la naturaleza, el corazón del mundo, el corazón del hombre; en la respuesta estética del corazón, la acción de sentir el mundo y la acción de imaginar no están separados. Es una reafirmación contra los conceptos que han propiciado la muerte del alma del mundo, porque dividen la actividad natural del corazón en percepción de hechos, e intuición de fantasías, por otra, dejándonos una serie de imágenes sin cuerpo y de cuerpo sin imágenes: una imaginación inmaterial subjetiva escindida en un amplio mundo de hechos objetivos muertos.
Un mundo sin alma no ofrece intimidad, cada objeto por definición, es desechado antes incluso de concluir su fabricación: es basura; son desperdicios desprovistos de vida.”(1)

(1)Texto extraido del libro de James Hillman. “El pensamiento del corazón.” Ed. Siruela.
HIGHLIGHTS

La definición del Rabino Moshé Jaim Luzzato
“El sabio cabalista Moshé Jaim Luzzato define a los mundos de la Creación, Formación y Acción señalando que la Emanación es la totalidad de los poderes del Creador provenientes de Su voluntad limitada, y estos son los sefirot en todos  sus detalles y la divinidad absoluta. Estos son los poderes regentes y no existe nada más en el Mundo  de la Emanación.
En los Mundos de Creación, Formación, y Acción están presentes los emisarios, cuya función es cumplir los mandatos del Creador, y la luminosidad que controla a  dichos emisarios. Esta luminosidad supervisa y  rige a los emisarios –a las almas, los ángeles y a  seres similares- tal como el alma dirige al cuerpo del hombre.
La introducción de los poderes  espirituales de neshamá, ruaj y nefesh en los Mundos de Creación, Formación y Acción, depende de los receptores de dichos poderes. Por lo tanto la inspiración que entra en el Mundo de la Acción es inferior a la que entra en el Mundo de la Formación, porque los receptores del Mundo de la Acción son inferiores a los receptores del Mundo de la Formación, y así en el resto de los mundos.
A continuación exponemos una cita del Maamar Haikarim de Luzzato en el que explica qué son los poderes espirituales:
Así como El Eterno, dotado de Su infinito poder, creó realidades físicas perceptibles a nuestra vista, quiso y creó también seres superiores a ellas, imperceptibles por nuestros sentidos. Y así como a los primeros les dio sus reglas y limitaciones, también lo hizo con las realidades superiores, dándoles sus propias reglamentaciones de acuerdo al decreto de Su Sabiduría.
Debemos saber que así como existen distintos tipos de cuerpos, cada uno regido por sus propias leyes, también los seres espirituales están regidos cada uno de acuerdo a su especie. Existe una regla general en todo el dominio espiritual, y es que tanto su ser como sus limitaciones son incomprensible a nuestro entendimiento (significa que no podemos aprehender esencias espirituales), pero sabemos que existen e incluso conocemos algunas de sus cualidades. Esto nos ha sido transmitido por nuestros sabios y profetas.
Existen tres tipos en la categoría espiritual: una, llamada la de los “poderes trascendentes”, la segunda, la de “los ángeles” y la tercera la de “las almas”.
Los poderes trascendentes son seres espirituales puros e incorpóreos, son los más cercanos a Su Divina Presencia, la que siempre mora en ellos. De acuerdo a su nivel reciben su nombre: las ruedas del trono, los ofaním, etc.
Los ángeles son seres espirituales creados para llevar a cabo los mensajes transmitidos por el Creador conforme a Su voluntad. Cada uno de ellos tiene asignado un propósito especial que le encomendó la voluntad Suprema. Entre los ángeles existen diversos niveles, uno por debajo del otro, cada nivel posee su propia reglamentación y límite de acuerdo a lo que la Inteligencia Suprema les asigna.
Las almas son los seres espirituales destinados a entrar en los cuerpos y conectarse a ellos en un fuerte lazo.
También ellas poseen leyes peculiares de acuerdo a su situación individual. Esto indica que las almas atraviesan situaciones diferentes, ya que éstas existen tanto fuera como dentro del cuerpo. Fuera del cuerpo tienen dos tipos de realidad, una, anterior a su introducción en el cuerpo, y otra, después de haber estado en un cuerpo (es decir, después de la muerte de un hombre). De acuerdo a estas situaciones se ponen las limitaciones necesarias y son confinadas a cumplir diversas funciones, adaptándose a cada situación y los cambios que se producen en ellas.
Los ángeles son Sus servidores, realizadores de Su palabra, y todo lo que existe en el mundo es realizado por ellos, sea para bien o para mal. Estos se dividen en dos clases: del bien y del mal, significa que los encargados del bien se ocupan del bien espiritual  y del bien material, y los encargados del mal, se ocupan del mal físico y el espiritual. A estos últimos se los denomina ángeles destructores y demonios.
No existe nada en el mundo inferior, sea un objeto o un suceso, que no tenga su equivalente arriba, en los poderes trascendentes, así como no existe nada abajo sobre el que los ángeles no tengan su responsabilidad. Ellos son los que guían y renuevan los entes y los eventos, de acuerdo con los decretos del Eterno. Al efecto de los seres superiores en las cosas materiales se denomina hashpaa –influencia- y su consecuencia es la abundancia, tanto en lo material como en lo espiritual.”
Rabí lejiel Bar Lev. El Canto del Alma. Ed. Obelisco. 2003       

Mistica del lenguaje
“El principio (o también la esencia) de tu palabra es la verdad” reza un dicho del salmista (119, 160) repetidamente citado en la literatura de la cábala. En el sentido que fue primeramente acuñado por el judaísmo, la verdad era la palabra de Dios en cuanto perceptible acústicamente, es decir, hablada. Según el concepto doctrinal de la sinagoga, la revelación es un suceso acústico, no visual, o al menos acontece en una esfera que metafísicamente está relacionada con lo  acústico, lo sensorial. (…)

(…) La indisoluble vinculación del concepto de verdad de la revelación con el del lenguaje, en cuanto que la palabra de Dios se hace perceptible tomando como medio el lenguaje humano, siendo así que, por otro lado, tal palabra de Dios se da en la experiencia humana. (…)

(…) El sonido sobre el que toda lengua está construida, la voz que le da forma, que la modela a partir del material sonoro, es ya –según esta concepción- prima facie más de lo que jamás pueda contener la comprensión. La antigua pregunta que desde Platón y Aristóteles han compartido todos los filósofos, sobre si la lengua descansa en el convenio, el acuerdo o en una naturaleza interna en los seres mismos, desde siempre se ha abordado en el contexto de lo que hay de indescifrable en la lengua. Ahora bien, si la lengua es más que comunicación y expresión, el objeto de investigación de los lingüistas; si aquello sensorial a partir de cuya plenitud y profundidad se constituye, posee además aquel otro aspecto que he llamado su cara interna, entonces surge la pregunta: ¿qué es esa dimensión “secreta” de la lengua, sobre cuya existencia están de acuerdo desde siempre todos los místicos, desde la India y los místicos del islam hasta los cabalistas y Jacob Boehme? La respuesta no puede ser dudosa: lo que constituye esa dimensión es el carácter simbólico de la lengua.

(…) “Tres son, ante todo, los temas que en estas consideraciones ocupan una y otra vez el primer plano, desde distintos aspectos:
1. La concepción de que la creación y revelación son ante todo y esencialmente autorrepresentaciones de Dios, en las cuales, por lo tanto, como corresponde a la naturaleza infinita de la divinidad, están inscritos momentos de lo divino, que en lo finito y determinado de toda criatura sólo se pueden comunicar en símbolos. De ello depende inmediatamente el concepto siguiente, que el lenguaje es la esencia del mundo.
2. La posición central del nombre de Dios como origen metafísico de toda lengua y la concepción de la lengua como desentrañamiento y despliegue de ese nombre, como aparece sobre todo en los documentos de la revelación, pero también en cualquier lengua. La lengua de Dios, que cristaliza en el nombre de Dios y en el último término en el nombre uno, que es su centro, es el fundamento de toda lengua hablada, y en ella se refleja y simbólicamente se manifiesta.
3. La relación dialéctica entre magia y mística en la teoría del nombre de Dios, no menos que en el excesivo poder que se le reconoce a la palabra puramente humana.”
Gershom Scholem. Lenguajes y Cábala. El nombre de Dios y la teoría del lenguaje de la Cábala. Ed. Siruela. 2006. 
           

I Orientación. 2.Los símbolos del norte
“(…) El día exotérico son las normas racionales, los imperativos conformistas, las soluciones ya hechas; este día reina tanto que el alma dormita en la noche de la inconciencia del Sí. Este día y esta noche se ignoran uno a otro, y sin embargo están en convivencia; el alma vive en este día sólo porque la noche está en ella. Es el final de esta ambigüedad lo que anuncia el “sol de medianoche” cuyos horizontes se superponen: puede ser la noche divina de la supraconciencia irradiando el campo de luz de  la conciencia, y puede ser la luz de ésta subyugando la tiniebla de la subconciencia, de la inconciencia que la rodeaba. En uno y otro caso, un resplandor desgarra la trama de las evidencias conocidas: ficción de las relaciones causales, de las evoluciones lineales, de las corrientes continuas, todo lo que sostiene eso que se a convenido en llamar el “sentido de la historia”. Alzándose de la tierra al cielo, lo que se revela es el sentido de una historia distinta: la historia de una humanidad espiritual, invisible, cuyos ciclos de peregrinaciones terrenales remiten a “acontecimientos en el cielo”  y no a la fatalidad evolutiva de las generaciones sucesivas. Es la historia secreta de aquellos que sobreviven a los “diluvios” que se tragan y sofocan los sentidos espirituales, y que surgen en los universos hacia los que les orientan, unos tras otros, los mismos Invisibles. Es esta orientación la que habrá, pues, que precisar –adónde lleva, y cuál debe ser- Para que el ser que asume el esfuerzo de esta marcha ascendente sea simultáneamente el “ser más allá” cuya manifestación creciente esa marcha garantiza. En esta reciprocidad, en esta inversión, se oculta todo el secreto del guía invisible, el paredro celestial, el “Espíritu Santo” del místico itinerante (sâlik) del que sería superfluo decir que no es ni la sombra ni el “doble” de algunos de nuestros cuentos fantásticos, sino fuera de luz, imagen y espejo en la que el místico contempla –y sin la cual no podría contemplar– la teofanía (tajallî) en la forma que corresponde a su ser."
El hombre de luz en el sufismo iranio. Henry Corbin. Ed. Siruela.2000.

(himlij ot beth be-jokmáh ve-kesher lo keter va-tzarfán zé ve-zé va-tzar ba-hem levanáh be-olam iom rishón be-saná ve-ayín yamín be-nefesh zajar u-nekebá).
“Hizo a la beth reinar sobre la sabiduría, y la ciñó una corona, y combinó una con otra, y con ellas formó a la Luna en el Universo, el domingo en el año y el ojo derecho en el alma, masculina y femenina.”
Sefer. Yetzirah. 4:8

(himlij ot alef be-rúaj ve-kesher lo keter va-tzarfán zé ve-zé va-tzar ba-hem avir be-olám ve-reviyáh be-saná ve-gueviyáh be-nefesh zajar be-alef-mem-shin u-nekebá be-alef-shin-mem).
“Hizo a la alef reinar sobre el aliento, y la ciñó una corona, y combinó una con otra, y con ellas formó el aire en el Universo, lo templado en el año y el pecho en el alma, el masculino con alef-mem-shin y el femenino con alef-shin-mem.”
Sefer. Yetzirah. 3:7

“El rey Salomón penetró en las profundidades del Huerto del Nogal y tomando una nuez extrajo una analogía de sus diferentes partes.
El Santo, Bendito Sea, encontró necesario –se dijo- crear todas estas cosas en el mundo para asegurar su permanencia, de tal modo que hubiera un cerebro con muchas membranas que lo envuelven, pues el universo entero está construido sobre ese principio, superior e inferior; del primer punto místico hasta las más alejadas de las etapas, todas se cubren unas a otras, cerebro en cerebro, espíritu en espíritu.”
Zohar.

El concepto jasídico del lenguaje: la ventana en la palabra.
“El pensamiento místico presupone que el mundo superior y el inferior están interconectados. El mundo superior está escondido, pero está indicado en el mundo inferior que es manifiesto. La unidad esencial ha de ser percibida en los opuestos en el mundo manifiesto; la diversidad en él muestra al mundo oculto desde el cual obtiene vida y sustento. Cada mundo incluye al otro, y todos los aspectos de cada mundo exhiben profundas reflexiones del otro y de su infinita
interrelación. El factor común a estas relaciones mutuas es el lenguaje. Según la doctrina mística judía, la fuente del lenguaje es divina. Por este motivo es infinito, variado, eterno y creativo. La transición de lo oculto a lo revelado se da a través del lenguaje; es la revelación del poder creativo de Dios. Comprendemos su infinidad mediante su creación, entendida en la tradición judía mística como el flujo místico de letras desde la cumbre oculta del serhasta el nivel más bajo en este mundo. De este modo, el poder creativo está contenido en las letras del lenguaje sagrado divino, unificando lo abstracto con lo concreto en tanto la realidad es una elaboración de la expresión del discurso divino. Las letras del discurso divino existen en forma simultánea en
el cielo y en la Tierra; son su fuente vital energizante y la condición necesaria para su existencia. La permutación y la combinación de las letras, ambas incesantes e infinitas, en el discurso divino expresa tanto las posibilidades infinitas del ser divino como las posibilidades infinitas del ser
humano, puesto que las letras son el común denominador de Creador y creación. Cada letra es un vínculo entre los mundos superiores y los inferiores. El misticismo unifica el significado terrenal y divino de las letras y revela su significado oculto. Al estudiar textos sagrados y los rezos que provienen de ellos, el místico es capaz de ir más allá de los límites espacio-temporales de su forma escrita; al concentrar su atención en las letras, es capaz de ver los mundos superiores a través de ellas.
…Las letras que surgen del infinito oculto hacia la finitud revelada transforman la nada en ser, el caos en creación. Establecen pactos, por decirlo así, entre lo abstracto y lo concreto, entre lo informe y la multidimensionalidad de la existencia. El signo –en apariencia, limitado, una creación finita- da expresión concreta a la dualidad dialéctica de la expansión y la contracción divina.”
Rajel Elior. Los orígenes místicos del jasidismo. Ediciones Lilmod.

El hombre es una escalera plantada en la tierra cuyo
tope llega al cielo y los ángeles de Dios ascienden y
descienden por ella.”
Toldot Yaakov Yosef, 50

“... y Ficinio nos dice en su “De Amore” en el capítulo III. “Del Origen de Amor”:
Cuando Orfeo en las Argonáuticas, siguiendo la teología de Mercurio Trimegisto, cantó los principios de las cosas en presencia de Quirón y de los héroes, puso el caos antes del mundo, y colocó el amor en el seno de ese mismo caos, antes de Saturno, Júpiter y los demás dioses, con estas palabras:
Amor es el más antiguo, perfecto en sí mismo y mejor consejero. Hesíodo, en la Teología, y Parménides, el pitagórico, en el libro de la Naturaleza, y Acusilaos, el poeta coincidieron con Orfeo y Mercurio. Platón en el Timeo describió el caos de forma semejante, y en él colocó el amor. Y lo mismo refirió Fedro en el Banquete. Los platónicos llaman caos al mundo sin forma, y al mundo, caos formado. Para ellos, hay tres mundos e igualmente existirán tres caos. El primero de todos es Dios, autor de los universos, y al que llamamos bien en sí mismo. Este crea, como Platón afirma, primero la mente angélica, después el alma de este mundo, y por último el cuerpo del mundo.
A este mismo sumo Dios no lo llamamos mundo, porque mundo significa ornamento, compuesto de muchas cosas, verdaderamente El debe ser absolutamente simple, pero afirmamos que es el principio y el fin de todas las cosas. Así, la mente angélica es el primer mundo hecho por Dios. El segundo, el alma del cuerpo universal. El tercero, todo este artificio que vemos.”
Marcilio Ficino, De Amore, Comentario al Banquete de Platón. Traducción y estudio preliminar de Rocío de la Villa Ardua, Editorial Tecnos, Madrid, 1994. Discurso Primero, Capítulo III. pág. 10-11.

“Harás una abertura en el arca para que penetre la luz, porque en todas y cada una de las letras hay mundos y almas y divinidad.”
Tzvaat Ha-Rivash (El testamento del Besht).

“Betzalel sabía combinar las letras con las que fueron creados el cielo y la tierra.”
TB Brajot 55 a.

“Los nombres son como llaves necesarias a todas y cada una de las cosas que el hombre precisa para cualquier asunto o cuestión en el mundo.”
Gikatila, Shaarei Orá.

“Él es Su Nombre y Su Nombre es Él. Él está en Él y Su Nombre, en Su Nombre.
Su Nombre es canto y canto es Su Nombre."
Synopse zur Hekhalot-Literatur. 588.

Nahmanides y la doctrina cabalística.
“...El hombre que posee el Conocimiento es el que adquiere el corazón.
(Evidentemente) se está haciendo referencia a los treinta y dos senderos de la Sabiduría que emana del corazón.” 110 ...
110 En una nota a pie de página nos dice el traductor: “Juego de palabras en hebreo, la palabra “corazón” y el número “treinta y dos” se escriben de la misma manera: lev.” (Sefer Yetsirah, Obelisco, Barcelona, 1992. Apéndice II). Por tanto existe una identidad entre el corazón y los sendero, en el sentido que dicho órgano es en el ser humano el símbolo del centro donde reside el Principio del que fluye el orden universal. Además, corazón se escribe con las letras Lamed (30) y Beth (2), y al invertirlas se forma la palabra Nada, lo que indica la no-dualidad entre el Infinito y el Principio de la manifestación que anida en el corazón.
Federico González. Mireia Valls. “Presencia viva de la Cábala.” Cap. III La Cábala de Provenza y Gerona.

Nahmanides i la doctrina cabalística.
“Sabiduría (Jokhmah). Es el límite de lo que el hombre puede alcanzar por medio de su pensamiento. La tradición sobre este tema nos indica que Corona Suprema –Bendito sea- posee un contenido tan inmenso que supera todo lo que el corazón podrá jamás meditar sobre Su Gloria. Corona reduce la sustancia de su Gloria hasta adoptar la medida que tiene el propiciatorio entre los dos querubines, o sea una palma. La oscuridad recubre todo, pues la ausencia de luz provoca la oscuridad (o bien el exceso de luz oscuridad). De la fuente del Todo fluye la luz translúcida (Or habahyr) llamada sabiduría (a través de) treinta y dos senderos que perforan, uno por uno, la oscuridad: las letras según sus formas, y las sefyroth, que respondiendo a la medida que se encuentra en la voluntad del Decisionario –Bendito y Alabado Sea-, fueron hechas diferentes unas de otras. La perforación de la luz de los senderos y la salida de éstos –separados unos de otros- se llama “escultura”. Por esta razón se dice que “esculpió Yah”, es decir que los senderos de luz son 32 y cuando fluyen de la Corona Suprema, el Escultor –que Sea Bendito- esculpe con ellos la oscuridad, realizando la sustancia de su Gloria, que corresponde al Nombre Yod-He. Esta Gloria es la que se llama Sabiduría, en nombre de los propios senderos. Corona Suprema –Bendito y Glorificado Sea- se representa por las letras Alef y Hé del nombre Eyeh, y corresponde a la unidad perfecta entre todos los aspectos que conciernen al Pensamiento. A la altura de esta primera sefyrah no hay que hacer referencia a la acción llamada –escultura-“.
Comentario al Sefer Yetsirah. Nahmanides. Ed. Obelisco, Barcelona, 1992. Apéndice I.
Federico González. Mireia Valls. “Presencia viva de la Cábala.” Cap. III La Cábala de Provenza y Gerona.

Nahmanides i la doctrina cabalística.
“Los que poseen la tradición (qabalá) saben que el pensamiento del hombre tiene su origen en el lugar del alma racional, la cual procede a su vez del mundo de lo alto, y también que el pensamiento tiene la fuerza para descender y para ascender y alcanzar el lugar de origen, por lo cual se une (místicamente) en el secreto supremo, y de allí desciende y deviene, ella y El, una sola cosa. Cuando el pensamiento vuelve de arriba hacia abajo, todo deviene parecido a una sola línea, y aquella luz suprema emana hacia abajo por la fuerza del pensamiento, que la atrae hacia abajo, y la Divina Presencia se manifiesta abajo, entonces la luz resplandeciente es atraída y se difunde por el lugar del que tiene ese pensamiento. Así es como los santos hombres de la antigüedad unían el pensamiento con el mundo de lo alto y atraían hacia abajo parte de la luz suprema, de manera que las cosas (de aquí abajo) recibían incremento y bendición de acuerdo con la fuerza del pensamiento.”
Mestre Mosse de Girona. Lletra Santa Concernent l’Ajustament carnal de Marit i Muller. Ed. Columna, Barcelona. 1986.
Federico González. Mireia Valls. “presencia viva de la Cábala.” Cap. III La Cabala de Proveza y Gerona.


II. En busca de la "Fuente oriental".2. El Oriente de las luces eternas
“Lo que Sohravardî, el Shaykh al-Ishrâq, hereda fundamentalmente del antiguo pensamiento persa es la idea de una metafísica de la luz que él trasladará al contexto islámico. El término ishrâq, “oriente”, nos proporciona una clave esencial para adentrarnos en su pensamiento. Las palabras oriente u oriental no son aquí meras referencias geográficas o étnicas, sino que deben ser entendidas en un sentido espiritual; la luz que se levanta en Oriente es la manifestación o epifanía primordial del ser y es, correlativamente, la percepción espiritual que tiene lugar en las conciencias. Así como oriente es, en el mundo sensible, el lugar por el que el Sol rompe las tinieblas de la noche con los primeros resplandores de la aurora, así también designa, en el cielo espiritual del alma, el instante epifánico del conocimiento de sí, un conocimiento que es, básicamente, presencia así mismo del ser que conoce, y que, en su conocer, es uno con el conocimiento. En efecto el conocimiento oriental no es un saber teórico o descriptivo, sino que es ante todo una metamorfosis del ser; si puede ser llamado especulativo es sólo en el sentido de que transmuta el ser del sujeto cognoscente convirtiéndolo en especulum en el que se reflejan las luces puras que se levantan en el Oriente del mundo espiritual. Ese conocimiento (cognitio matutina, pues) es desvelamiento, intuición del corazón u ojo espiritual, pero desde luego Presencia real, “conocimiento presencial” (‘ilm hozûrí), como lo llama Sohravardî, frente al conocimiento representativo de los peripatéticos, y que, a diferencia de éste no precisa de una forma ajena a su objeto. Conocimiento supraracional, pues, que, como sabiduría que aúna el más alto conocimiento especulativo y la más profunda experiencia espiritual, no tiene otro fin que la theosis, y que frente a los hábitos mentales que el mundo moderno eleva a la categoría de necesidades o evidencias, de ningún modo trata de ser innovador, aunque –o, precisamente, por ello- deba ser continuamente renovado, ya que es –como dice Corbin- “comprensión en el presente de una presencia perpetua”.
Para Sohravardî, como para el antiguo mazdeísmo, luz y ser se identifican, y esta identificación preside su esquema metafísico y cosmológico. En el punto más alto de la jerarquía de la luz está la luz de luces (Nûr al-anwâr), origen eterno de todo lo que existe. Está en la naturaleza de la luz el difundirse y, en tanto que luz proyectada, la Luz de Luces es luz de Gloria o Xvarnah. Es en Xvarnah donde Sohravardî encuentra la fuente de ese conocimiento oriental, pues conocer no es otra cosa que dejar que el alma, como entidad de luz que es, reciba la luz original para que iluminándose, ilumine lo que está a su alrededor. La luz proyectada desde la Luz de Luces es, pues, una presencia que viene a habitar el alma del ser que se orienta hacia la luz y es de este modo iluminado.
Pero Xvarnah es también la fuente del ser, pues en una inicial condensación por decirlo así, da lugar a una primera “Luz arcangélica”. De la relación entre la Luz de Luces y esa primera emanación surgirá una segunda emanación, personificada en la figura de un segundo Arcángel; de la relación el primer Arcángel emanado y el segundo, surge un tercero y así sucesivamente; dicho de otro modo, esa relación primordial entre la Luz de Luces y el primer Arcángel, entre le primer Amado y el primer Amante, constituye la pauta ontológica elemental que luego precisaremos con mayor detalle y que, repetición sucesiva, da origen a un escalonamiento descendente a toda la cadena ontocosmológica. El universo es, de este modo, un verdadero entramado de órdenes angélicos que manifiestan los diversos grados de luz o, dicho de otro modo, los multiples estados del ser. Estamos, pues, ante una cosmogonía expresada en términos angelofánicos. El status ontológico de cada ser en la procesión escalonada de lo Múltiple a partir de lo Uno viene determinado, pues, por su mayor o menor participación en la Luz de Luces, generadora de los mundos y origen último de toda forma de existencia.
En consecuencia, Xvarnah es, por una parte, fuente del ser y fuerza que lo mantiene cohesionado y vinculado a la existencia, y, por otra, fuente del conocimiento que hace posible la transmutación del ser en la realización de su destino, que no es otro que la sustracción a ese proceso de decadencia para remontarse hacia su origen, invocando la fuerza de la Luz que le precede y de la que procede, a fin de unirse de nuevo a ella en proceso cósmico de reintegración progresiva que opera, de algún modo, la redención de la Luz por el conocimiento y el amor, pues la fuerza que mueve a cada entidad de luz a volverse hacia la que es a la vez su origen y su destino no es otra que el amor: amor con que el Amante responde al amor del Amado, amor inicialmente prefigurado en la relación entre la Luz de Luces y el primer Arcángel en la mañana eterna del ser. De este modo, Luz de Gloria y destino personal son los dos aspectos de Xvarnah, que asocia en la misma idea una realidad suprasensible e impersonal y una realidad concreta y personal."
Sohravardî. El encuentro con el ángel. Tres relatos visionarios comentados y anotados por Henry Corbin. Ed. Trotta. Introducción. Agustín López Tobajas.

III. El mundo del ángel. 2. El hombre y su ángel“La ontología del Ishrâq, siguiendo la nota dominante del esquema mazdeo, nos presenta todos los grados del ser ordenados en sicigias, en pares, y el hombre es también un modo de ser esencialmente sicígico, una unidad dual o dualitud, con la psique terrestre por una parte y un modo celestial de luz –su ángel- por otra. Biunidad, pues sin confusión: todo en el universo tiene ese mismo carácter polar, ya que lleva impresa la huella del Origen primero de todas las cosas, la tensión entre el primer amado y el primer amante, entre la fuerza de atracción de la luz y su tendencia a la difusión. El alma se encarna en este mundo como consecuencia bien de una caída –en el Ishrâq-, bien de una elección preexistencial –en el mazdeísmo-, pero, en cualquier caso, este descenso resulta del desgarramiento de un todo primordial, desgarro que tiene su fundamento en la estructura misma de ese todo, del que el hombre es “a imagen y semejanza”. El alma encarnada posee en consecuencia un doble celestial; está llamada a unirse a éste, transmitiendo la dualidad del exilio en la dualidad restaurada por el reencuentro, pero también puede quedar separada para siempre de él, según que su vida terrena haya hecho posible o imposible el retorna a la condición celestial de la biunidad original.
En efecto, según la doctrina esotérica del Ishrâq el alma humana tuvo una existencia previa en el mundo angélico, pero se escindió en dos partes y una de ellas cayó presa del cuerpo; el ser humano –o, más exactamente, su parte terrenal- vive así en el “exilio de Occidente”, como “extranjero” que olvidó su origen, que perdió el recuerdo de la unidad con su alter ego celestial, con su Ángel, que es, en definitiva, la dimensión transcendente de su personalidad de la que en algún momento se escindió. Encerrado en la prisión occidental y sumido en el sueño del olvido, el hombre debe recordar, rememorar su origen angélico, lo que le permitirá tomar conciencia de su verdadera condición y plantearse la salida del exilio, la huida de la prisión, para iniciar el regreso al hogar. Es esta separación lo que genera la infelicidad radical del ser humano en este mundo y, una vez se ha alcanzado alguna conciencia de ella, lo que podríamos llamar su nostalgia metafísica del Absoluto."

Sohravardî. El encuentro con el ángel. Tres relatos visionarios comentados y anotados por Henry Corbin. Ed. Trotta. Introducción. Agustín López Tobajas.

Isaac Luria
El Tsimtsum o la “contracción” creadora de En Sof

“Para Luria (que sigue en esto a ciertas escuelas gnósticas) la Creación no es el resultado de la expansión del Ser arquetípico, sino de una “contracción”, concentración o “repliegue” del En Sof (el Dios infinito) en lo más profundo de Sí mismo, de tal manera que una parte de El se retira, o se “exilia” para dejar “lugar” al proceso cósmico, que se desencadenará por la manifestación de sus atributos creadores, las sefiroth.
El Señor, bendito sea él, retiró su poderosa luz de una parte de sí mismo, y dejó un vacío para que sirviera como “lugar” para la expansión cósmica, ... esa luz fue debilitada para permitir la existencia de almas, ángeles y los mundos materiales.
Israel ben Eliézer llamado Baal-Shem Tov.
Ese lugar (makom) o espacio vacío, es un punto en medio de la absoluta infinitud de Dios, o, como dicen los cabalistas, un punto “en medio del océano de su Compasión infinita”. Así pues, es “dentro” de ese punto o espacio primigenio (que el Zohar denomina theiru y los gnósticos pleroma, plenitud) donde lo infinito cobra realidad y la manifestación universal se produce con todos sus planos y niveles, pues si no fuera así, si En Sof no abandonara un espacio dentro de Sí Mismo, si no retirara de él parte de su Compasión infinita, ¿cómo podría darse la Creación? ¿Cómo podría lo finito existir dentro del infinito? O como dice G. Scholem ¿Cómo puede existir un mundo si Dios está en todas partes?
Resumiendo las enseñanzas de Luria sobre esta doctrina, este último autor explica que antes del tsimtsum:
Todas las fuerzas de Dios estaban almacenadas dentro de su yo infinito, contrapesadas de manera equitativa sin ninguna separación entre ellas. Por eso, incluso las fuerzas del Din (juicio) estaban almacenadas allí, pero no se distinguían como tales. Cuando llegó a darse cuenta la intención originaria de crear, En Sof reunió las raíces del Din, que hasta entonces habían estado ocultas en él, en un lugar del que se había retirado el poder de la misericordia. De esta manera el poder del Din quedó concentrado. En consecuencia el tsimtsum fue un acto de juicio y de auto-limitación, y el proceso así iniciado debía continuar a través de una progresiva extracción y catarsis del poder del Din que había quedado en el espacio primordial, donde estaba entremezclado de manera confusa con los restos de la luz de En-sof que se habían conservado incluso después del tsimtsum, como las gotas de aceite que quedan en un recipiente tras ser
vaciado. Este residuo recibiria el nombre de “resimu”. A esta mezcla incoactiva, que es el aspecto hylico (de materia informe) del futuro universo, desciende del En-sof primordial, que abarca todo el espacio, un yod, la primera letra del Tetragrámaton, que constituye una “medida cósmica” o “kaw ha-middah”, esto es, el poder de formación y organización. Este poder puede considerarse como perteneciente el atributo de la abundante misericordia (Rahamim).
G. Sholem Desarrollo histórico e ideas básicas de la Cábala. Ed. Riopiedras.
De todo esto se deduce que la idea del tsimtsum no se contrapone con la emanación, sino que más bien ésta acontece después de tener lugar la “contracción” de En Sof. Lo que Luria deduce de su meditación en los procesos creativos de la Divinidad, es que esa emanación expansiva ha de producirse en un lugar donde de alguna manera la omnipresencia de Dios no sea absoluta. Pero ese lugar o espacio no puede estar fuera de Dios, del Infinito (pues si hubiera algo que no estuviera contenido en el Infinito, o en la Posibilidad Universal, entonces ya no sería el infinito), sino que ha de generarse “dentro” de él, es decir que Dios se ha de autolimitar, realizar en algún lugar de Sí mismo un acto de “negación” de su luz infinita, para simultáneamente posibilitar la afirmación expansiva o emanativa de la Existencia Universal, es decir de lo finito dentro de lo Infinito. Como nos dice nuevamente Hayim Vital:
Cuando se piensa que el Santo, bendito sea, es infinito y que todo lo llena, se comprende fácilmente que toda idea de creación hubiera sido imposible sin el tsimtsum (retracción). ¿Cómo podría introducirse agua en un vaso lleno hasta el borde? El Santo, bendito sea, retuvo la santa luz que constituye su esencia; no es que disminuyera: Dios está en todo y no puede ni aumentar ni disminuir. Sólo que, como la luz de Dios es de tal pureza y tal brillo que eclipsa todo, incluso a los ángeles superiores, para hacer posible la existencia de los mundos celestes y de los mundos
materiales, retrajo su poderosa luz de una parte de sí mismo, igual que un hombre que hace una ligadura en uno de sus miembros para impedir el contacto de la sangre que corre por encima de la ligadura con la que corre por debajo.
Federico González. Mireia Valls. “presencia viva de la Cábala.” Cap. V La Cábala de Safed.

“... Se trata. pues, de acceder a lo verdaderamente ilimitado, al No-Ser; en el sentido de lo Infinito, En-Sof, y la impregnación de esta idea en la conciencia nos permitirá tarde o temprano realizar nuestra aspiración más alta: la identidad con el Sí Mismo, que es la auténtica Libertad no sujeta a ninguna determinación.”
Federico González. Mireia Valls. “presencia viva de la Cábala.” Cap. V La Cábala de Safed.

martes, 21 de agosto de 2007

Pinturas: Acrílicos y mixta s/tela.



Título: Hálito II.

Técnica: Acrílico y mixta s/tela.

Medidas: 130x130


Título: Límite del tiempo.
Técnica: Acrílico y mixta s/tela.
Medidas: 130x130


Título: Tav.

Técnica: Acrílico y mixta s/tela.

Medidas: 130x130



Título: Vida en el corazón.

Técnica: Acrílico y mixta s/tela.

Medidas: 130x130



Título: Vau.

Técnica: Acrílico y míxta s/tela.

Medidas: 157x137